Chile y Argentina evalúan la factibilidad de construir un túnel submarino de 3,7 kilómetros bajo el Estrecho de Magallanes. La iniciativa busca establecer una conexión terrestre continua entre Tierra del Fuego y el resto del continente, eliminando la dependencia del transporte marítimo a través de barcazas. Actualmente, el cruce del estrecho es un cuello de botella logístico importante para la región austral. El túnel facilitaría el flujo de bienes y personas, impulsando el comercio y el desarrollo económico en ambos países. Se espera que el proyecto reduzca significativamente los tiempos de viaje y los costos de transporte. Las autoridades de ambos países consideran esta infraestructura como estratégica para la integración regional y el crecimiento de la zona.