El entorno digital se ha consolidado como un espacio fundamental para el desarrollo de los niños y niñas. En este ámbito, los menores no solo acceden al entretenimiento, sino que también aprenden y se expresan. Asimismo, la red se ha convertido en una herramienta esencial para buscar ayuda y participar activamente en la sociedad. Ante este escenario, se plantea la necesidad de involucrar a la infancia en la creación de un espacio digital más seguro. El objetivo es transformar su rol de usuarios pasivos a agentes activos en la prevención de riesgos. De este modo, se busca garantizar que la tecnología sea un motor de crecimiento y no una fuente de vulnerabilidad. Esta integración es crucial para fomentar una ciudadanía digital responsable desde edades tempranas.
