Un exmúsico, Ondrej Garec, reveló en una entrevista cómo experiencias de la infancia, como el bullying y la represión emocional, contribuyeron a sus problemas con el alcohol. Garec recordó que durante terapia, revivió recuerdos de burlas escolares y la autoimpuesta prohibición de expresar vulnerabilidad. El relato destaca que el consumo de alcohol no siempre se relaciona con la cantidad ingerida, sino con las motivaciones subyacentes. La terapia le permitió conectar el consumo con el intento de suprimir sentimientos negativos como la tristeza y la ira. El caso subraya la importancia de abordar las causas emocionales profundas en la lucha contra la adicción. La experiencia de Garec ilustra cómo traumas no resueltos pueden manifestarse en comportamientos autodestructivos en la edad adulta.