Un condenado por agresión sexual a menores utilizaba numerosas identidades falsas para extorsionar a hombres musulmanes. El agresor aprovechaba el temor de sus víctimas a revelar su orientación sexual debido a las presiones culturales y religiosas de su comunidad. La policía investiga actualmente alrededor de cien posibles víctimas, sugiriendo una red de abuso sistemática. Las cuentas falsas eran empleadas para recopilar información comprometedora y luego amenazar con su divulgación. Las autoridades no han revelado detalles sobre cómo el sospechoso creó y gestionó las identidades falsas. La investigación continúa para determinar el alcance total de los delitos cometidos y ofrecer apoyo a las víctimas. Se espera que surjan más detalles a medida que avance la pesquisa.
