La protagonista, conocida como Ståhlis, ha retomado su interés por el ajedrez, un deporte que marcó la trayectoria de su padre, quien fue gran maestro. Durante su juventud, ella se distanció de esta disciplina para centrarse en otros intereses personales y musicales. Sin embargo, actualmente describe su situación como una "obsesión" impulsada por el regreso del "virus" del juego. Para recuperar su nivel, Ståhlis ha comenzado a entrenar de manera discreta y constante. Esta preparación tiene un objetivo claro y competitivo. La jugadora busca sorprender y desafiar a su hijo, quien reside en Estados Unidos. Con este nuevo enfoque, pretende demostrar que su capacidad competitiva sigue intacta.