La tercera ronda de diálogo entre el chavismo y la oposición en Venezuela se centra en establecer garantías para futuras elecciones. Este proceso, promovido por Estados Unidos después de la situación política con Maduro, involucra a Dinorah Figuera como representante clave. Las discusiones se enfocan en definir cambios institucionales dentro del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Consejo Nacional Electoral (CNE). Existe controversia y críticas sobre los objetivos reales de Washington en relación con la transición política en Venezuela. El diálogo busca generar un terreno más equitativo para la participación electoral y fortalecer la confianza en el sistema. La negociación representa un intento por superar la polarización y avanzar hacia una solución pacífica y democrática para la crisis venezolana.