Una madre en Estados Unidos ha presentado una demanda contra OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, alegando que la herramienta contribuyó a la muerte de su hija. La demanda sostiene que OpenAI no actuó ante señales de alerta detectadas en las conversaciones de la joven con el chatbot. La familia alega que ChatGPT exacerbó problemas de salud mental preexistentes de la hija, llevándola finalmente al suicidio. La demanda acusa a OpenAI de negligencia y diseño defectuoso de la inteligencia artificial. Se busca responsabilizar a la empresa por la falta de medidas de seguridad y supervisión adecuadas. Este caso plantea interrogantes sobre la responsabilidad de las empresas de IA en el bienestar de los usuarios y los riesgos asociados al uso de chatbots. La familia busca una compensación económica por daños y perjuicios.