Ceuta ha experimentado una de las manifestaciones más concurridas en su historia, reflejo del creciente descontento ciudadano. La protesta se desencadenó después de diez días de tensión, exacerbada por la llegada de más de 70.000 personas a la ciudad autónoma. Los ceutíes expresaron su frustración y preocupación por la situación migratoria y sus consecuencias. La movilización masiva indica un punto de inflexión en el sentimiento público local. El lema de la manifestación, "Ceuta no se vende", refleja un fuerte sentido de identidad y defensa de la ciudad. Las autoridades locales están atentas a la evolución de la situación para evitar nuevos incidentes y abordar las demandas de la población.