Un mes después de la llegada masiva de más de 70,000 migrantes a Ceuta a través de la frontera con Marruecos, miles permanecen todavía en el territorio. El gobierno local y diversas organizaciones exigen su expulsión. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido la “cooperación instantánea” ofrecida por Marruecos durante la crisis. Sánchez negó cualquier contradicción en relación al papel del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en la gestión de la situación. La situación humanitaria en Ceuta sigue siendo precaria, con recursos limitados para atender a la gran cantidad de personas. La crisis pone de manifiesto la compleja relación entre España y Marruecos en materia migratoria. Se busca una solución a largo plazo para gestionar los flujos migratorios y evitar situaciones similares en el futuro.