Las autoridades españolas han reforzado la seguridad en Ceuta, enclave español en Marruecos, ante la posibilidad de nuevas oleadas migratorias este fin de semana. A finales de julio, entre 70,000 y 80,000 personas cruzaron la frontera hacia Ceuta. La mayoría regresó a Marruecos, aunque aproximadamente 7,000 personas permanecen en la ciudad. Maria Jimenez, portavoz de la asociación Elin, describe las condiciones de vida de estos migrantes como “desastrosas”. Muchos de los migrantes expresan su desesperación, incluso prefiriendo arriesgarse a morir en Ceuta antes que intentar regresar a su lugar de origen. La situación humanitaria en Ceuta sigue siendo crítica y requiere atención urgente. Las autoridades se preparan para posibles nuevos intentos de cruce.