La semana pasada, alrededor de 72,000 migrantes intentaron ingresar en la ciudad española de Ceuta, un enclave en Marruecos, aunque la mayoría regresó en 24 horas. Al menos 88 personas perdieron la vida en el intento. A pesar de la rápida resolución del flujo migratorio, la cobertura mediática se centró en la idea de una amenaza territorial para Europa, impulsada por la desinformación y el oportunismo político de la derecha. Los ministros de interior de la UE se reunieron para asegurar que el espacio Schengen no estuvo en riesgo. Paralelamente, otros conflictos globales como el conflicto en Ucrania con ataques en Kiev y las tensiones en Jerusalén ocupan la agenda internacional. En Marruecos, las familias buscan a sus seres queridos desaparecidos tras el intento de cruce a Ceuta.