El cáncer cervical es una de las formas de cáncer más prevenibles, sin embargo, un número creciente de mujeres estadounidenses nunca se han sometido a pruebas de detección. Esta falta de detección temprana representa un riesgo significativo para la salud pública en los Estados Unidos. La detección, como las pruebas de Papanicolaou y las pruebas de VPH, pueden identificar cambios precancerosos en el cuello uterino, permitiendo tratamientos oportunos y previniendo el desarrollo del cáncer. Los expertos están preocupados por las disparidades en el acceso a la atención médica y la falta de conciencia como factores que contribuyen a esta preocupante tendencia en los Estados Unidos. El retraso en el diagnóstico puede llevar a etapas más avanzadas de la enfermedad, disminuyendo las posibilidades de un tratamiento exitoso. Se enfatiza la importancia de la educación y el acceso equitativo a los servicios de detección para reducir la incidencia y mortalidad del cáncer cervical en los Estados Unidos.