El templo, con una historia de 310 años, fue el escenario de la octava ofrenda durante el festival de Durga Puja, atrayendo a familiares de ambos lados de la frontera. A pesar de las distancias geográficas, el evento demostró cómo el festival de Durga Puja une a las personas a través de un vínculo festivo común. Familias que residen en diferentes áreas geográficas acudieron al templo para participar en las celebraciones. La atmósfera en el templo reflejaba una fuerte conexión cultural y familiar, trascendiendo las barreras geográficas. El evento destacó la importancia de las tradiciones y la comunidad en el festival de Durga Puja. La asistencia de familiares de ambos lados de la frontera simboliza la perdurabilidad de los lazos culturales y personales.