Durante casi un siglo, arqueólogos e historiadores han investigado el destino final de Alejandro Magno y la ubicación de su sepultura. A pesar de los esfuerzos, el lugar exacto de su tumba sigue siendo un misterio sin resolver. Existen diversas teorías que sitúan el monumento funerario en Macedonia, al norte de Grecia. Otros expertos sostienen que podría encontrarse en Alejandría, Egipto. Asimismo, se ha planteado la posibilidad de que su descanso final esté en Babilonia. Hasta la fecha, ninguna de estas hipótesis ha podido ser confirmada mediante hallazgos físicos. La búsqueda continúa siendo uno de los mayores desafíos de la arqueología moderna.
