Un caballo que tiraba de un carruaje turístico en Central Park, Nueva York, falleció repentinamente mientras transportaba a dos pasajeros. Este incidente marca el más reciente deceso de un caballo utilizado en el servicio de carruajes en la ciudad, generando una nueva ola de críticas y llamados a la prohibición de esta actividad. Activistas por los derechos de los animales denuncian las duras condiciones laborales y el estrés al que se someten los animales. Las altas temperaturas y el intenso trabajo en el tráfico urbano son señalados como factores contribuyentes a estos incidentes. Las autoridades locales se enfrentan a la presión de reevaluar las regulaciones existentes y considerar alternativas más éticas. Este suceso reabre el debate sobre el bienestar animal en la industria turística de la ciudad.