El Banco Central del Uruguay (BCU) ha implementado una nueva normativa dirigida a los intermediarios de valores que operan con cuentas globales. El objetivo principal de esta medida es fortalecer la protección de los inversores y mitigar riesgos operativos. A través de esta regulación, la autoridad monetaria busca evitar que se repitan situaciones críticas como el "caso Goldring". La normativa establece controles más estrictos sobre la gestión de los activos custodiados en el exterior. Con ello, se pretende garantizar una mayor transparencia en la segregación de los fondos de los clientes. El BCU enfatiza la necesidad de supervisar la operatividad de los intermediarios para asegurar la estabilidad del mercado. Esta acción representa un paso decisivo hacia un marco regulatorio más robusto y seguro para el sistema financiero.
