La Junta Monetaria decidió mantener la tasa de interés líder en 3.50% al concluir el primer semestre del año. Esta decisión se tomó considerando la reciente disminución de la tensión entre Estados Unidos e Irán, un factor clave en la evaluación del panorama económico. La JM analizó el contexto internacional y determinó que no era necesario realizar modificaciones en la política monetaria actual. La estabilidad en la tasa busca mantener el control de la inflación y fomentar un crecimiento económico sostenible. Expertos señalan que la evolución de las relaciones geopolíticas seguirá siendo un elemento crucial en futuras decisiones de la Junta Monetaria. La decisión refleja una postura cautelosa ante la incertidumbre global, priorizando la estabilidad financiera interna.
