Albert Gaja, un sepulturero con once años de experiencia, ha revelado detalles sorprendentes de su trabajo. Explicó que, al abrir nichos en cementerios, a veces se encuentran cuerpos momificados. Este fenómeno ocurre debido a la combinación del sol y la falta de descomposición completa en ciertas condiciones. Gaja comenzó su oficio a los 20 años y su trabajo implica no solo entierros, sino también exhumaciones y la preparación de nichos. Su testimonio ofrece una mirada inusual al proceso de la muerte y el cuidado de los difuntos. La aridez y el sol juegan un papel clave en la preservación inesperada de algunos cuerpos.