Líderes de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la Unión Social Cristiana (CSU) han expresado preocupación por posibles cambios en la estrategia de aislamiento hacia el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD). La discusión interna se centra en si mantener la denominada “Brandmauer” (cortafuegos), una política de no cooperación con la AfD. Algunos miembros de la CDU sugieren una postura más flexible, argumentando que el rechazo total podría ser contraproducente. Sin embargo, figuras prominentes de la CSU advierten sobre los riesgos de normalizar a la AfD y debilitar la democracia. La polémica surge en un contexto de auge electoral de la AfD en varias regiones de Alemania. La decisión sobre el futuro de esta estrategia tendrá implicaciones significativas para el panorama político alemán. Se espera un debate intenso en las próximas semanas para definir la posición oficial de la Unión.