Investigadores han extraído ADN humano antiguo de las paredes de una cueva en Portugal, proporcionando evidencia genética única relacionada con algunas de las manifestaciones artísticas más antiguas conocidas. El hallazgo, liderado por Alba Bossoms Mesa del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, representa una de las primeras veces que se recupera material genético humano directamente de superficies de cuevas. El ADN, proveniente de individuos que habitaron la cueva durante el Paleolítico Medio, ofrece nuevas pistas sobre los grupos humanos que crearon arte rupestre hace decenas de miles de años. El análisis genético revela información sobre la ascendencia y las relaciones entre estos primeros artistas. Este avance abre nuevas vías para investigar el pasado humano a través de fuentes hasta ahora inexploradas. Los resultados sugieren que el arte rupestre podría estar ligado a comportamientos sociales y simbólicos complejos en las primeras comunidades humanas.