Mark Carney, exgobernador del Banco de Inglaterra, ha declarado que las recientes tarifas del 50% impuestas por Donald Trump a las importaciones de acero y aluminio canadienses constituyen un ataque y equivalen a una declaración de guerra comercial. Carney argumenta que estas tarifas representan una escalada significativa en las tensiones comerciales entre Canadá y Estados Unidos. Sus declaraciones sugieren que Canadá podría responder con medidas retaliatorias, intensificando el conflicto económico. La situación plantea serias preocupaciones sobre la estabilidad del comercio norteamericano y las relaciones bilaterales. Analistas advierten que este movimiento podría desencadenar una crisis mayor, afectando a diversas industrias y empleos en ambos países. La respuesta del gobierno canadiense se espera en los próximos días, posiblemente incluyendo contramedidas comerciales dirigidas a productos estadounidenses. Esta disputa reaviva el debate sobre el proteccionismo y las consecuencias de las políticas comerciales unilaterales.