Circula entre conductores un consejo que consiste en dejar el capó del coche ligeramente abierto, con el seguro puesto, para reducir la temperatura del motor. Esta práctica, ampliamente difundida, carece de base científica y representa un peligro potencial para la seguridad vial. Expertos advierten que el método no demuestra ser efectivo para enfriar el motor y puede provocar accidentes. El capó entreabierto puede obstruir la visibilidad del conductor, especialmente a alta velocidad, o desprenderse durante la marcha. Las autoridades recomiendan no seguir este consejo y mantener el capó completamente cerrado para evitar riesgos innecesarios. Se insta a los conductores a confiar en los sistemas de refrigeración diseñados por los fabricantes y a realizar revisiones periódicas del vehículo.