Décadas de planificación urbana centrada en el automóvil en Malasia han contribuido a la actual crisis del costo de vida. Esta estrategia ha convertido la posesión de un vehículo en una necesidad costosa para la mayoría de la población. Al mismo tiempo, ha provocado la disminución de espacios públicos accesibles y la falta de alternativas de transporte asequibles. Se estima que el 70% de los malayos se ven afectados por esta situación. La dependencia del automóvil incrementa los gastos familiares y limita las opciones de movilidad para quienes no pueden costear un vehículo. Expertos señalan que un enfoque más equilibrado en el transporte público y la planificación urbana podría aliviar la presión económica sobre los ciudadanos. La revisión de políticas de movilidad se presenta como una solución para mejorar la calidad de vida y la accesibilidad en el país.