Candace Owens ha defendido públicamente a Lindsay Clancy, afirmando que es “obviamente no culpable” del asesinato de sus tres hijos. Owens responsabiliza a los médicos y a la medicación psiquiátrica por un supuesto estado psicótico inducido. Clancy ha admitido los hechos, pero su defensa argumenta que sufría una psicosis posparto severa que la exime de responsabilidad criminal. El juicio, que se desarrolla en Massachusetts, se acerca a los argumentos finales, donde la fiscalía y la defensa presentan versiones contrapuestas sobre el estado mental de la acusada. La defensa busca demostrar que Clancy no comprendía la naturaleza de sus actos debido a su condición psicológica. El caso ha generado un debate sobre la salud mental materna y la responsabilidad penal en situaciones de psicosis posparto. El veredicto final se espera pronto.

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