Canadá, históricamente autosuficiente en su industria nuclear gracias a los reactores CANDU y una cadena de suministro nacional, enfrenta un cambio significativo. Ontario está construyendo, y otras provincias evalúan, reactores modulares pequeños (SMR) que requieren uranio enriquecido y fabricación provenientes del exterior. Esta decisión marca una ruptura con décadas de independencia energética. El cambio se debe a las características de los SMR, que no se benefician de la tecnología CANDU. La dependencia de combustible extranjero introduce vulnerabilidades en la seguridad energética del país. Expertos debaten las implicaciones económicas y estratégicas de esta transición, considerando los beneficios de los SMR frente a la pérdida de autonomía. Este giro representa un desafío para la soberanía nuclear de Canadá.