El gobierno federal y los gobiernos provinciales de Canadá invirtieron miles de millones de dólares en la rápida expansión de la industria de vehículos eléctricos. Sin embargo, proyectos importantes de vehículos eléctricos y baterías en Ontario, Quebec y Columbia Británica han sufrido retrasos, cancelaciones, suspensiones o modificaciones sustanciales. Incluso, un proyecto ha llegado a la bancarrota, a medida que los fabricantes de automóviles y proveedores se adaptan a una demanda menor a la esperada. Esta situación plantea interrogantes sobre el momento y la magnitud de las inversiones realizadas. La desaceleración en el sector ha generado preocupación sobre el retorno de la inversión pública y el futuro de la industria de vehículos eléctricos en Canadá. El caso sirve como advertencia sobre los riesgos asociados a las políticas industriales orientadas a un crecimiento tecnológico rápido. Se está evaluando si la apuesta por los vehículos eléctricos fue demasiado ambiciosa para el mercado actual.