Canadá enfrenta una crisis de incendios forestales con más de 800 focos activos en todo el país, siendo Ontario la provincia más afectada. Las autoridades locales se están preparando para evacuaciones masivas, incluyendo comunidades indígenas. Una densa capa de humo rojizo cubre gran parte del territorio canadiense, producto de la intensa actividad ígnea. Este humo se está desplazando hacia los Estados Unidos, afectando la calidad del aire en el norte del país. Se ha emitido una alerta de smog en varias zonas estadounidenses debido a la llegada de las partículas contaminantes. La situación representa un riesgo significativo para la salud pública y el medio ambiente en ambas naciones. Las causas de los incendios están siendo investigadas, pero las altas temperaturas y la sequía contribuyen a su rápida propagación.

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