Las conversaciones entre Canadá y Estados Unidos han colapsado, llevando a una escalada en la guerra comercial entre ambos países. Canadá ha respondido con medidas de represalia por miles de millones de dólares, calificando la situación como un “ataque” y afirmando que no cederán. El presidente estadounidense, por su parte, ha respondido con un firme “¡Basta!”. Este intercambio de declaraciones y acciones sugiere un endurecimiento de las posturas y un futuro incierto para la relación comercial bilateral. La situación actual se atribuye a un error cometido por la administración Trump, generando la indignación del Primer Ministro canadiense. Se espera que los efectos de estas tensiones se sientan en diversas industrias y economías de ambos países.