El gobierno canadiense anunció el 16 de abril nuevas sanciones dirigidas al sector energético y de defensa de Rusia. Las medidas buscan aumentar la presión económica sobre Moscú en respuesta a sus acciones. Las sanciones también se extienden a entidades identificadas como parte de la “flota sombra” rusa, utilizada para eludir restricciones comerciales existentes. Según fuentes oficiales, estas entidades facilitan la exportación de energía rusa y apoyan el complejo militar del país. Canadá ha coordinado estas sanciones con otros aliados internacionales. El objetivo es limitar la capacidad de Rusia para financiar la guerra en Ucrania y desestabilizar la seguridad global. Estas acciones representan una continuación del compromiso canadiense de responsabilizar a Rusia por su comportamiento.