Un repentino incremento en la planificación y construcción de centros de datos para inteligencia artificial en Canadá está generando preocupación entre los residentes. Estos masivos edificios, necesarios para alimentar la IA, están causando controversia en las comunidades donde se planean ubicar. Los ciudadanos expresan dudas sobre el impacto ambiental y la demanda de recursos, como energía y agua, que estos centros implican. La rápida expansión ha llevado a un debate público sobre los beneficios y desventajas de albergar esta infraestructura tecnológica. Se han planteado interrogantes sobre la planificación urbana y la transparencia en la selección de ubicaciones. El aumento responde a la creciente demanda global de capacidad de procesamiento para aplicaciones de IA. La situación actual requiere un análisis cuidadoso y una regulación adecuada para equilibrar la innovación con la sostenibilidad y el bienestar comunitario.