El entrenador de Canadá, Jesse Marsch, admitió que no preparó adecuadamente a su equipo para la primera mitad del partido de la Copa Mundial contra Bosnia-Herzegovina. A pesar del empate final, Marsch criticó el desempeño inicial de sus jugadores, asumiendo la responsabilidad por las deficiencias en la preparación táctica. Reconoció la determinación del equipo canadiense durante todo el encuentro, destacando su capacidad de recuperación. El partido terminó en un empate, resultado que, si bien no es una derrota, expone áreas de mejora para el equipo canadiense. Marsch enfatizó la necesidad de analizar los errores cometidos en la primera mitad para evitar su repetición en futuros compromisos. El técnico valoró positivamente la respuesta del equipo tras el descanso, pero insistió en la importancia de un mejor inicio en los próximos partidos. La crítica de Marsch se centra en su propia planificación y no en la actitud de los jugadores.