Tras revelaciones sobre el origen de mensajes difamatorios contra Nimrod Shafar, Ronen Tzur ha lanzado una fuerte crítica. Tzur acusó a la campaña de Shafar de orquestar una "campaña de difamación y agitación" que describe como una semana "horrible". La polémica surge después de que se descubriera que los propios mensajes negativos fueron enviados desde dentro del cuartel general de Shafar. Este ataque interno intensifica las tensiones dentro del partido Demócrata. Tzur no ha detallado públicamente las pruebas que respaldan sus acusaciones, pero su declaración sugiere una profunda fractura en la campaña. El incidente plantea interrogantes sobre las tácticas empleadas y la ética de la contienda interna.