El presidente camerunés Paul Biya lleva 50 días fuera del país, el período más largo de su presidencia de 44 años durante una estancia privada. Esta ausencia, iniciada con su participación en el FOCAC en Pekín, ha provocado una creciente preocupación e interrogantes entre la población sobre su paradero y estado de salud. A pesar de las especulaciones, incluyendo informes de un viaje a Suiza por razones médicas, el gobierno mantiene un silencio oficial. Solo el ministro Jacques Fame Ndongo ha afirmado que el presidente continúa trabajando, sin abordar las preocupaciones sobre su salud o una posible vacante en la presidencia. Este silencio ha intensificado el debate público sobre la gobernabilidad y la continuidad del estado en el país, alimentando la incertidumbre política. La falta de transparencia ha generado dudas sobre la capacidad del gobierno para comunicar eficientemente y abordar las preocupaciones de sus ciudadanos.