Jean Nkueté, Secretario General del RDPC, partido en el poder en Camerún, ha recurrido a discursos conspirativos y misticismo en lugar de abordar los problemas reales del país, como el descontento popular y el desgaste del poder. A pocos meses de las elecciones legislativas y municipales, Nkueté habla de una "colusión triangular" de fuerzas negativas, incluyendo "enemigos espirituales", para justificar la situación. Esta táctica se interpreta como una evasiva para evitar reconocer los problemas como el desempleo juvenil, la mala infraestructura y el alto costo de vida. El RDPC, tras 43 años en el poder, carece de argumentos políticos sólidos y busca chivos expiatorios para desviar la atención. Esta estrategia insulta la inteligencia de los votantes y obstruye el debate democrático, reduciendo el descontento a un complot diabólico. La falta de propuestas concretas y autocritica por parte del segundo al mando del partido es vista como preocupante.

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