Camerún ha denunciado la utilización ilegal de su pabellón nacional en buques petroleros pertenecientes a la flota fantasma de Rusia. Desde principios de junio, dos de estas embarcaciones han sido interceptadas en aguas europeas, específicamente frente a las costas de Francia y en el Canal de la Mancha. Estos navíos operan de manera clandestina para evadir las restricciones internacionales. El objetivo de Moscú es continuar comercializando su petróleo a pesar del embargo vigente. A través de este esquema, Rusia busca obtener fondos para financiar su actual guerra en Ucrania. La interceptación de estos petroleros pone de relieve las tácticas de evasión empleadas por el Kremlin. El gobierno camerunés rechaza que su bandera sea utilizada para encubrir estas actividades ilícitas.