Un año después de los ataques armados en la frontera entre Camboya y Tailandia en la provincia de Oddar Meanchey, la vida cotidiana continúa marcada por el conflicto. Cientos de familias permanecen desplazadas, imposibilitadas de regresar a sus hogares debido a la inseguridad y los daños sufridos. La presencia de municiones sin explotar (MME) obstaculiza significativamente los esfuerzos de reconstrucción y rehabilitación de la zona. Infraestructuras públicas esenciales aún se encuentran en ruinas, limitando el acceso a servicios básicos para la población afectada. Las autoridades locales confirman que las secuelas de la invasión persisten, afectando el bienestar y el desarrollo de la comunidad. La normalización de la vida en Banteay Ampil se ve constantemente retrasada por este legado de violencia y destrucción. Se requiere asistencia continua para abordar las necesidades urgentes de la población y reconstruir la provincia.