Tras el conflicto fronterizo entre Camboya y Tailandia el año pasado, miles de familias fueron desplazadas de sus hogares. Puth Sovoeun, madre de tres hijos, es un ejemplo de estas familias que inicialmente se refugiaron en campamentos de evacuación improvisados. Actualmente, Sovoeun y su familia residen en un asentamiento temporal en la provincia de Oddar Meanchey, con un techo sobre sus cabezas, aunque las condiciones aún son precarias. La situación refleja los desafíos que enfrentan muchas familias fronterizas en su proceso de recuperación. A pesar de la mejora respecto a las tiendas de campaña, la reconstrucción de sus vidas y comunidades está lejos de completarse. El retorno a la normalidad se complica por la necesidad de abordar las secuelas del conflicto y reconstruir economías locales devastadas. Se requiere apoyo continuo para asegurar una recuperación sostenible para estas comunidades vulnerables.

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