Familias camboyanas, desplazadas por los enfrentamientos fronterizos con Tailandia el año pasado, residen actualmente en “aldeas de espera” construidas por el gobierno. Estas aldeas ofrecen refugio temporal a los afectados por la violencia, pero la mayoría de los desplazados expresan un fuerte deseo de regresar a sus hogares originales. A pesar de la seguridad y la asistencia proporcionada, el arraigo a sus tierras y vidas anteriores es profundo. La situación refleja las consecuencias humanitarias de las disputas territoriales y la complejidad de la reubicación forzada. El gobierno camboyano continúa evaluando las condiciones de seguridad para facilitar un posible retorno de las familias. La resolución del conflicto fronterizo es clave para permitir el regreso digno y seguro de los desplazados.