Las autoridades indonesias han advertido a la población sobre posibles manipulaciones en torno a las convocatorias de nuevas protestas, denominadas "Reforma II". Se teme que estas manifestaciones puedan ser aprovechadas para obstaculizar las políticas gubernamentales en curso. El gobierno considera que estas políticas son cruciales para restaurar la soberanía nacional. La advertencia busca prevenir la instrumentalización de las protestas con fines desestabilizadores. Se insta a la ciudadanía a ser cautelosa ante llamados a grandes movilizaciones. Las autoridades no descartan la posibilidad de que actores externos busquen interferir en la estabilidad política del país. El objetivo principal es proteger la continuidad de los programas gubernamentales y garantizar la soberanía nacional.