Multimillonarios californianos han invertido casi 40 millones de dólares en una campaña para oponerse a un impuesto propuesto sobre la riqueza. La votación sobre este impuesto está programada para noviembre. Esta iniciativa busca gravar a los individuos con fortunas superiores a un determinado umbral. Los opositores argumentan que el impuesto podría llevar a la fuga de capitales y perjudicar la economía del estado. La inyección masiva de fondos refleja la intensa preocupación entre los más ricos de California. La campaña se centra en desacreditar la propuesta y movilizar a los votantes en contra. Se espera un debate público significativo en las próximas semanas sobre la viabilidad y el impacto de este impuesto.