Ante la próxima salida de los directivos de las entidades públicas de Busan el 30 de junio, ha surgido una preocupación por posibles nombramientos internos apresurados. Según la normativa vigente, estos cargos deben dejar sus puestos para coincidir con el inicio de la nueva administración municipal el 1 de julio. Se teme que algunos directivos intenten consolidar favores políticos mediante la designación de personal cercano antes de su partida. Esta situación podría generar inestabilidad administrativa y cuestionamientos sobre la transparencia de los procesos de selección. Diversos sectores advierten que tales movimientos podrían dificultar la gestión de la nueva alcaldía. Por ello, se insta a mantener la neutralidad y el rigor legal en los últimos días de gestión. El objetivo es evitar que intereses personales prevalezcan sobre el bienestar de la administración pública.
