El Superintendente de Educación de Busan, Kim Seok-jun, advirtió sobre el deterioro del ambiente escolar debido a la violencia estudiantil y las quejas extremas de los padres. En una entrevista, Kim enfatizó que las políticas superficiales no son suficientes para proteger los derechos y la autoridad de los maestros. Señaló la necesidad de un tratamiento rápido y efectivo para abordar los problemas que aquejan a las escuelas de la ciudad. El superintendente criticó las medidas que solo buscan aparentar soluciones sin atacar las causas de fondo. Kim abogó por reformas integrales que fortalezcan el sistema educativo y mejoren el bienestar de estudiantes y docentes. La situación exige, según el funcionario, un cambio de enfoque para garantizar un entorno escolar saludable y propicio para el aprendizaje. Se espera que sus declaraciones impulsen un debate sobre las políticas educativas en Busan.