El gobierno de Burkina Faso ha manifestado su rechazo a una reciente resolución aprobada por el Parlamento Europeo. Como medida diplomática, el jefe de la diplomacia burkinabè, Jean-Marie Traoré Karamoko, convocó al embajador de la Unión Europea, Philippe Bronchain. La controversia surge a raíz de una propuesta presentada por un eurodiputado francés. En dicho documento se denuncia la represión del espacio cívico y la vulneración de las libertades fundamentales en el país. Esta acción ha generado un sentimiento de indignación en las autoridades de Ouagadougou. El incidente marca una tensión creciente entre el régimen burkinabè y las instituciones europeas.
