La policía de fronteras en Burgas, Bulgaria, detuvo el sábado a 33 migrantes en estado de extrema debilidad. Los individuos, de nacionalidad desconocida, fueron encontrados tras pasar varios días sobreviviendo en un bosque cercano a la ciudad. Su estado de salud era crítico debido a la falta de alimentos y agua, habiendo recurrido a consumir hierba y agua de pantanos para sobrevivir. Cuatro de los migrantes requirieron atención médica urgente y fueron trasladados a un hospital local. Las autoridades investigan las circunstancias de su entrada ilegal al país y brindan asistencia a los demás. El incidente pone de manifiesto las peligrosas condiciones a las que se enfrentan los migrantes que intentan cruzar fronteras de manera irregular.
