El ministro de Turismo de Bulgaria, Ilin Dimitrov, ha alertado sobre un descenso crítico en el flujo de visitantes extranjeros entre enero y abril. Según los datos presentados ante la televisión nacional BNT, el país se sitúa en la última posición de la Unión Europea en cuanto al crecimiento turístico. A pesar de que las infraestructuras y los centros vacacionales están plenamente preparados para la temporada estival, la ocupación actual es alarmantemente baja. Esta situación refleja una tendencia negativa en la capacidad de atracción del destino búlgaro frente a sus competidores regionales. El gobierno busca analizar las causas de este desplome para revertir la tendencia antes del pico del verano. El ministro enfatizó que la disponibilidad de servicios no ha sido el problema, sino la falta de demanda internacional.