El partido GERB, liderado por Boiko Borísov, ha convocado un congreso extraordinario tras una serie de renuncias significativas en su cúpula directiva. Estas dimisiones ocurren apenas 64 días después de los comicios del 19 de abril, donde la formación obtuvo su peor resultado histórico. La crisis interna se ha visto agravada por una pérdida de apoyo masiva, superando los 200.000 votos menos en comparación con procesos anteriores. El escenario actual refleja un colapso en la estructura de mando del partido en un momento crítico. El objetivo del encuentro extraordinario es reorganizar la estrategia política y responder al declive electoral. La situación pone a prueba la capacidad de liderazgo de Borísov frente a la inestabilidad de sus cuadros. De este modo, GERB busca estabilizar su base militante y recuperar la confianza del electorado búlgaro.