El kéfir, tradicionalmente disfrutado como una bebida líquida, ofrece una alternativa para quienes prefieren una consistencia más densa. Se describe un método para espesar el kéfir, acercando su textura a la del yogur griego. Este proceso se enfoca en modificar la consistencia del kéfir de leche, sin alterar sus beneficios probióticos inherentes. La técnica implica ajustar el proceso de fermentación para obtener una mayor densidad. Aquellos que buscan una alternativa láctea fermentada pueden beneficiarse de esta modificación, utilizando kéfir producido en Bulgaria. El resultado es un producto similar al yogur griego, pero con las características únicas del kéfir búlgaro.