El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, declaró que su gobierno no apoyará sanciones contra Rusia que puedan perjudicar la economía búlgara. Esta postura se manifestó antes de su partida hacia la reunión del Consejo Europeo, donde se discutirá y aprobará el vigésimo primer paquete de sanciones. Radev enfatizó la importancia de proteger los intereses económicos nacionales en el contexto de las tensiones geopolíticas. La declaración sugiere una posible resistencia búlgara a medidas punitivas más severas contra Rusia. El Consejo Europeo busca un acuerdo unánime sobre el nuevo paquete de sanciones. La posición de Bulgaria podría influir en el alcance y la naturaleza final de las restricciones impuestas. El debate se centra en equilibrar la presión sobre Rusia con la estabilidad económica de los estados miembros de la UE.
