El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dictaminado que la demolición de viviendas pertenecientes a familias romaníes en un barrio de Sofía, Bulgaria, fue ilegal. La sentencia concluye que la acción representó una violación de los derechos humanos fundamentales. El Tribunal también señaló fallos sistémicos en las políticas búlgaras que llevaron a esta situación. La demolición, según la corte, no cumplió con los estándares de legalidad y proporcionalidad. Esta decisión subraya la importancia de proteger los derechos de las minorías vulnerables, especialmente en lo que respecta a la vivienda. Se espera que Bulgaria tome medidas para rectificar estas fallas y prevenir futuras violaciones de los derechos de la comunidad romaní. El fallo establece un precedente importante para casos similares en Europa.