El primer ministro búlgaro, Rumen Radew, ha anunciado que su país vetará las nuevas sanciones de la Unión Europea contra Rusia. Radew argumenta que las medidas propuestas podrían tener consecuencias perjudiciales para la economía búlgara. Esta oposición representa un desafío a la unidad mostrada por la UE en respuesta a la situación en Ucrania. La decisión de Bulgaria se basa en la preocupación por los posibles efectos negativos en sectores económicos clave del país. El gobierno búlgaro busca proteger sus intereses nacionales ante las sanciones. La postura de Sofía podría complicar la aprobación unánime de las sanciones dentro del bloque europeo. Se espera que la situación genere debate y negociaciones entre los estados miembros de la UE.
